El problema no es el impuesto. Es no saber que te afecta.

En consulta, la mayoría de situaciones complicadas que vemos no son errores graves ni fraudes. Son lagunas: cosas que el contribuyente no sabía que debía declarar, plazos que se pasaron sin querer, o cambios en la situación personal o profesional que nadie explicó que tenían consecuencias fiscales.

Hacienda no te llama para avisarte. Te notifica cuando ya hay un problema, y normalmente con intereses y sanciones incluidas. Por eso, entender qué puede afectarte antes de que ocurra es la mejor defensa fiscal que existe.

Un dato que vale la pena recordar: las sanciones por presentación fuera de plazo empiezan en el 1% del importe a ingresar por cada mes de retraso, y pueden llegar al 150% si hay ocultación. El coste de actuar tarde siempre es mayor que el de actuar bien.

Las cinco situaciones que más vemos pasar desapercibidas

1. Alquilas un inmueble y no lo declaras correctamente

El alquiler de una propiedad es una de las fuentes de renta más vigiladas por Hacienda. Y también una de las que más errores genera, no por mala fe, sino por desconocimiento. Los ingresos del alquiler tributan en el IRPF como rendimientos del capital inmobiliario, pero existen deducciones que muchos propietarios no aplican: intereses de la hipoteca del inmueble, gastos de comunidad, seguros, amortización del inmueble, reparaciones, honorarios de gestión.

El error más habitual es no declarar el inmueble, creyendo que Hacienda no tiene forma de saberlo. La realidad es que el inquilino puede desgravar su alquiler, y cuando lo hace, Hacienda cruza datos automáticamente.

Si tienes un piso alquilado y no lo has declarado, lo más inteligente es regularizar la situación voluntariamente antes de recibir una notificación. La regularización voluntaria reduce significativamente las sanciones.

2. Vendes un inmueble y no calculas bien la ganancia patrimonial

Cuando vendes una propiedad obtienes (o puedes obtener) una ganancia patrimonial que tributa en el IRPF. El cálculo parece simple: precio de venta menos precio de compra. Pero la realidad es bastante más matizada.

Factores que afectan al cálculo real
  • Los gastos de compra (notaría, registro, ITP o IVA, gestoría) aumentan el valor de adquisición y reducen la ganancia tributable
  • Las reformas realizadas en el inmueble también pueden sumarse al valor de adquisición si se documentan correctamente
  • El precio de venta se minora con los gastos de la operación: comisión inmobiliaria, plusvalía municipal, notaría
  • Si el inmueble vendido es tu vivienda habitual y reinviertes en otra, puedes acogerte a la exención por reinversión
  • Los mayores de 65 años tienen reglas específicas que pueden resultar en una exención total

Calcular mal la ganancia patrimonial puede suponer declarar de más (y pagar más de lo necesario) o de menos (con el riesgo de sanción). Ambos escenarios tienen solución, pero la segunda requiere actuar antes de que llegue la revisión de Hacienda.

3. Empiezas a trabajar por cuenta propia sin planificarlo bien

El alta como autónomo tiene implicaciones fiscales desde el primer día, y muchos profesionales las descubren en el peor momento: cuando llega la primera declaración trimestral y no tienen liquidez porque no han separado lo necesario.

Como autónomo en estimación directa simplificada, tienes que presentar el modelo 130 cada trimestre —pagos fraccionados del IRPF— y el modelo 303 si estás sujeto a IVA. Y si tienes empleados, añade el modelo 111 de retenciones. El calendario fiscal del autónomo no espera.

4
declaraciones trimestrales mínimas al año como autónomo con IVA
20%
del rendimiento neto como pago fraccionado de IRPF cada trimestre
30 días
suelen ser los plazos habituales de presentación de los modelos trimestrales
0 €
de deducción si no guardas las facturas y justificantes de tus gastos

4. Recibes una herencia y no gestionas bien la fiscalidad

Las herencias tienen un tratamiento fiscal complejo que varía según la comunidad autónoma en la que reside el fallecido o donde se ubican los bienes. El Impuesto de Sucesiones puede suponer un coste importante, pero también existen reducciones y bonificaciones que, si no se solicitan en el momento adecuado, se pierden.

El plazo para presentar el Impuesto de Sucesiones es de seis meses desde el fallecimiento, prorrogables otros seis en algunos casos. Pasado ese plazo, los recargos comienzan a acumularse. Además, heredar un inmueble genera efectos en la declaración de la renta del año siguiente que muchos contribuyentes no anticipan.

Un aspecto que se pasa por alto: si heredas un inmueble y después lo vendes, el valor de adquisición a efectos del IRPF es el valor declarado en el Impuesto de Sucesiones, no el precio de compra original del fallecido. Declararlo correctamente desde el principio puede marcar una diferencia significativa en el futuro.

5. Tienes una notificación de Hacienda y no actúas a tiempo

Hacienda notifica por sede electrónica. Si estás dado de alta en el sistema de notificaciones electrónicas obligatorias —como lo están todos los autónomos y empresas—, los plazos empiezan a correr desde el momento en que la notificación está disponible, aunque no la hayas leído.

Ante una paralela, un requerimiento o una propuesta de liquidación, tienes un plazo para responder o alegar. Si no actúas dentro de ese plazo, la liquidación se convierte en firme y ya no puedes recurrir. No responder no hace desaparecer el problema. Lo agrava.

«Hacienda no te llama para avisarte. Te notifica cuando ya hay un problema. Y entonces los plazos son cortos.»

Qué hacer si te identificas con alguna de estas situaciones

Lo primero: no esperes a que llegue la carta. La regularización voluntaria siempre es más barata, más rápida y menos estresante que la inspección. Y en la mayoría de los casos, tiene solución.

  1. 1
    Identifica la situación concreta

    ¿Hay rentas no declaradas? ¿Un impuesto presentado con errores? ¿Una notificación sin responder? Saber exactamente de qué se trata es el primer paso.

  2. 2
    Reúne la documentación disponible

    Facturas, contratos, escrituras, justificantes de pago. Cuanta más documentación, más margen de maniobra para regularizar en las mejores condiciones.

  3. 3
    Consulta con un asesor antes de actuar

    Antes de presentar nada o responder ninguna notificación, analiza las opciones. A veces hay formas de regularizar que minimizan el impacto. Otras veces hay que recurrir. Cada caso es diferente.

  4. 4
    Actúa con tiempo

    Los plazos de Hacienda son cortos y no se negocian. Una vez que vence el plazo de alegaciones o de pago voluntario, las opciones se reducen y el coste aumenta.

La mejor estrategia fiscal es la que se hace antes del problema

Planificar tu situación fiscal no es algo que solo necesitan las grandes empresas. Cualquier autónomo, propietario de un inmueble, persona que ha recibido una herencia o profesional con ingresos variables puede beneficiarse de revisar su situación con tiempo.

En Cassessorament analizamos tu caso de forma individual, te explicamos qué te afecta y cómo, y te acompañamos en las decisiones. No somos una gestoría que tramita y desaparece: somos el asesor que tienes a tu lado cuando más lo necesitas.

¿Tienes dudas sobre tu situación fiscal? La primera consulta es gratuita y sin compromiso. Te explicamos qué te afecta, qué puedes hacer y cuáles son los pasos a seguir. Sin tecnicismos, sin rodeos.